Mordiéndonos la cola gracias a la inteligencia artificial
¿Estaremos dispuestos a que nuestro “jefe” y “los colegas” sean algoritmos?¿Conseguiremos talento o máquinas? ¿Quedaremos excluidos del proceso?
Escribe: Alfredo Coronel Zegarra
Mientras los mercados financieros mundiales siguen debatiendo si estallará la burbuja especulativa referida a la inteligencia artificial, esta persistentemente produce inquietudes y promesas. Sin dudas, continuará revolucionando el quehacer humano. Aunque, también va provocando, al adoptarla dondequiera, algunas paradojas que habrá que enfrentar.
Un caso lo observamos en el tráfico de búsquedas en internet. Cuando preguntamos algo, recibimos respuestas casi completas sobre el tema indagado. Los sistemas entran a diferentes webs, documentos y publicaciones de diversa naturaleza, extrayendo lo necesario y contestándonos. De tal manera no tuvimos que ir página a página averiguando lo que nos interesaba. Eso irá socavando a las empresas proveedoras de contenido en la red, las cuales hoy ya no recibirán aquellas visitas. Su modelo de negocios, basado en la cantidad de “clics”, se enrumbará cuesta abajo. ¿La contradicción? Pues que si esas plataformas quiebran y desaparecen ¿de qué se alimentarán dichos programas? Al perder las fuentes de información ¿cómo podrá respondernos?
Otro ejemplo se viene desarrollando en compañías que se apresuran a sustituir personal en los niveles inferiores de la pirámide organizacional con la nueva tecnología. De ese modo, asistentes administrativos, consultores junior y una amplia gama de profesionales, recién iniciando la carrera, encuentran las oportunidades restringidas o en desaparición. El asunto es ¿adónde adquirirán el aprendizaje y la experiencia indispensables a fin de acceder a posiciones superiores? Las instituciones que hoy despiden a estas personas comprometen la escalera de profesionalización promovida por ellas mismas durante años. ¿En cuál cantera obtendrán a los futuros mandos medios o gerenciales que precisarán? ¿Estaremos dispuestos a que nuestro “jefe” y “los colegas” sean algoritmos?
Igualmente, ofrece alternativas para optimizar el consumo energético; pero en simultáneo, su funcionamiento demanda electricidad y agua en demasía. ¿Aceleraremos el agotamiento de recursos?
Los postulantes a puestos de trabajo aprovechan aplicaciones elaborando hojas de vida y cartas a la medida de las solicitudes. Por su lado, los departamentos de contratación intentan detectarlos y además las emplean en la selección y formulación de la relación de finalistas. ¿Conseguiremos talento o máquinas? ¿Quedaremos excluidos del proceso?
Si todos los emprendimientos utilizamos los mismos modelos ¿cómo se convertirá en ventaja competitiva? ¿Incorporaremos el liderazgo y el criterio humanos?
A la postre, una cuestión nos interpela, al usarla con mayor profusión en infinidad de actividades vinculadas al conocimiento, descubrimos que mucho de lo considerado como hecho con gran esfuerzo, resultó ser más bien tarea inútil en la que desperdiciábamos tiempo valioso. Seremos obligados a redefinir el rol del estudio. ¿Complementaremos ciencia con intuición?
¿Evitaremos, entonces, la sobrerregulación que paralizaría las fuerzas del mercado para solucionar estos y otros entrampamientos?
Escrito por
Consultas y colaboraciones a pedrocasusol@gmail.com
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arte, música, cine y literatura.