Ojos bien cerrados
Como pueden imaginar, la sola existencia de estos indicios ha hecho salivar hasta al más escéptico. Incluso cuando muchas de esas declaraciones fueron desestimadas por el FBI por considerarlas “inverosímiles” o provenientes de personas “desequilibradas”. A mí me queda la duda, por decirlo menos...
Escribe: Pedro Casusol
Los “conspiranoicos” han estado de fiesta luego de que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos dispusiera la liberación de 3 millones de páginas, 180,000 imágenes y 2,000 videos en torno al caso de Jeffrey Epstein. Me refiero, por supuesto, al escándalo que involucra a la élite del poder global en orgías y fiestas donde habrían ocurrido toda clase de atrocidades con menores de edad. Incluso rituales ocultistas, sacrificios a recién nacidos y canibalismo, según algunos de los testimonios revelados.
Como pueden imaginar, la sola existencia de estos indicios ha hecho salivar hasta al más escéptico. Incluso cuando muchas de esas declaraciones fueron desestimadas por el FBI por considerarlas “inverosímiles” o provenientes de personas “desequilibradas”. A mí me queda la duda, por decirlo menos, y empiezo a cuestionar mis propias creencias en torno a cómo funciona el mundo. Porque si el término “pizza” es utilizado en correos enviados por Epstein para referirse a menores de edad, eso significa que la teoría del “Pizzagate”, difundida en foros durante la campaña de 2016 para desacreditar al Partido Demócrata, no era tan descabellada después de todo (es decir, una parte de esta).

Para quienes no lo saben, la teoría del “Pizzagate”, nacida en foros como 4chan y Reddit, vinculaba a figuras políticas con una red secreta de tráfico infantil que utilizaba de centro de operaciones una pizzería en Washington D. C., por lo que palabras como “pizza”, “ice cream” o “cheese” eran usadas para referirse a sus víctimas. Ahora bien, si hablamos de teorías conspirativas, mi favorita es aquella que sostiene que Stanley Kubrick no era un simple director de cine, sino más bien una especie de “insider” que consiguió filtrar los secretos de la élite a través de sus películas.
Por eso, más de un cuarto de siglo después, su película póstuma “Eyes Wide Shut” vuelve a ser objeto de escrutinio a partir de la simbología o de los llamados “easter eggs”, como se conocen en internet a los mensajes, referencias o guiños escondidos en toda película, videojuego, canción o cualquier tipo de producto cultural.
Estrenada en 1999, “Eyes Wide Shut” es un thriller psicológico que explora los peligros del deseo reprimido y las estructuras ocultas del poder a través de un matrimonio de Nueva York interpretado por Tom Cruise y Nicole Kidman, ambos casados al momento del rodaje. La trama es sencilla: en una fiesta navideña organizada por el magnate Victor Ziegler, el doctor Bill y su esposa son tentados por terceros. A la noche siguiente, ella le confiesa que tiempo atrás tuvo una intensa fantasía sexual con un oficial de la Marina. Esto hiere profundamente la masculinidad del protagonista, que se embarca en un viaje onírico y errático por el inframundo de la ciudad. Así, termina colándose, disfrazado con una capa y una máscara, en una ceremonia ritual secreta de tono pagano, con el famoso travelling que muestra un salón tras otro repleto de orgías.

Tras ser descubierto y salvar su vida gracias a la mediación de una de las mujeres llevadas para ser ofrecidas sexualmente, Bill inicia su indagación al día siguiente. Pronto se dará cuenta de que presenció una misa negra con encumbrados nombres de la élite mundial. Zeigler se lo confirma cuando lo cita esa misma noche y le revela que estuvo presente en la reunión. Le advierte que las personas presentes en aquel ritual no eran individuos comunes, sino gente tan poderosa que, si supiera quiénes son, “no podría dormir”.
Según acaba de concluir el FBI, Epstein “no dirigía una red de tráfico para terceros”, solo reunía en sus fiestas desenfrenadas a expresidentes como Donald Trump y Bill Clinton; al príncipe Andrew; magnates de Silicon Valley como Elon Musk y Bill Gates; a rockstars como Mick Jagger; figuras de izquierda como Noam Chomsky y al físico teórico Stephen Hawking. En su estreno, “Eyes Wide Shut” fue considerada exagerada y paranoide, como su director. El mensaje era frontal: los poderosos siempre se salen con la suya. ¡Pensar que todavía falta que se conozca la mitad de los archivos Epstein! Por lo pronto, queda claro que durante mucho tiempo tuvimos los ojos bien cerrados.
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Consultas y colaboraciones a pedrocasusol@gmail.com
Publicado en
arte, música, cine y literatura.