Borrón y cuenta nueva
¿No resultaría más provechoso para la sociedad que las agrupaciones se financien por cuenta propia? Reforcemos la auditoría contable. ¡Sigamos el dinero!
Escribe: Alfredo Coronel Zegarra
Usted, como yo y seguro muchos peruanos, estará desconcertado por el desenlace que van tomando los comicios. Cada quien tendrá su propio sesgo e interpretación. Pero concordaremos en que, de nuevo, se ha mellado la confianza en la institucionalidad. En las ocasiones en que las cosas nos salen mal, nos equivocamos o dejamos pasar oportunidades, deseamos que no hubiese ocurrido. Incluso, si pudiésemos, haríamos que el tiempo vuelva atrás y se repita todo. Claro, eso es imposible, y lleva implícito un truco: sucedería con el conocimiento que tenemos hoy. Puras ilusiones.
¿Inoperancia planificada, corrupción avezada o simple ineptitud? Las autoridades competentes dilucidarán. Las reformas son imprescindibles pasado el escrutinio. Y, en el futuro, los historiadores contarán lo acontecido con la objetividad que la perspectiva del tiempo otorga. Aunque, como bien sabemos, los que detentan el poder le dan la entonación que prefieren a los hechos.
Los políticos recuperarían cierta credibilidad sacando aprendizajes para mañana: fortalecer o enrumbar desde adentro a organizaciones existentes, antes de crear nuevas; valorar la formación de alianzas y coaliciones, sacrificando apetitos particulares; convencer a más gente que participe como personero, ordenándose mejor para el seguimiento del proceso.
Prioricemos reformar, de forma integral, la estructura, funcionamiento y normas del sistema electoral. ¿La inscripción podría ser permanente? ¿Permitir que los partidos decidan cuando participar, con qué cuadros y cómo los seleccionan aplicando sus estatutos? Facilitar y desregular el acceso desanimaría a los “vientres de alquiler”. ¿No resultaría más provechoso para la sociedad que las agrupaciones se financien por cuenta propia? Reforcemos la auditoría contable. ¡Sigamos el dinero! El voto preferencial fue ineficaz; ¿qué tal si el parlamentario pierde el escaño al abandonar la bancada? ¿Agregar consultas congresales de mitad de período?
¿Y si añadimos una vuelta más? En la primera, sufragamos solo para presidentes. La segunda se haría con aquellos que superan la valla; momento en que incluiríamos a los legisladores. Por último, en la tercera, escogeríamos entre los dos finalistas, en caso nadie logre alcanzar la votación requerida en la anterior.
La transparencia, la rendición de cuentas, la debida diligencia y la responsabilidad individual deben pautar la aplicación de este o cualquier otro modelo.
Eso será tarea de las Cámaras recién elegidas. Mientras, continuaremos hasta el siete de junio. Las opciones aún en disputa tendrán que esforzarse por demostrar liderazgo y capacidad para comprometer a los diversos actores del país. Es inviable gobernar con visiones parciales de la realidad.
Los partidos, medios, instancias organizadoras y fiscalizadoras, observadores y ciudadanos tendremos que colaborar. Evitemos que el desgano, la sospecha y la desidia triunfen sobre nuestro ánimo, luego de la desilusionante primera vuelta. ¿Demasiado pedir?
Nota: Esta columna volverá el 17 de mayo. ¡Feliz día de la Madre!
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Consultas y colaboraciones a pedrocasusol@gmail.com
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arte, música, cine y literatura.