sabe usar la IA

Ya no quiero jugar, me borro

La confianza mutua se obtiene sincerando intereses y contrastándolos a los del resto, en suma, haciendo un ejercicio de transparencia y rendición de cuentas

Publicado: 2026-07-05

Escribe: Alfredo Coronel Zegarra

Imbuido del espíritu mundialista, consulté a la inteligencia artificial por alguna ocasión en que un equipo se había retirado del partido. Me anotó que en España 82, Kuwait amagó con irse de la cancha logrando invalidar el cuarto gol francés… salió derrotado igual; el jeque coaccionador fue multado y el presionado árbitro inhabilitado.

Cuando muchacho, en el barrio, en caso de que alguien se “picara”, se le dejaba hacer su berrinche y cada quien seguía realizando sus cosas. Nada de atenciones especiales, mimos y ni hablar de ruegos. A menos que fueras el dueño de la pelota, si abandonabas el grupo, allá tú. Incluso, tal vez, te llevaras sendas puyas debido a esa actitud.

Al crecer, estos comportamientos todavía los observamos, aunque con menor habitualidad. Aprendemos lo que la responsabilidad propia significa. Constatamos que las acciones y las omisiones tienen consecuencias. Por lo tanto, sacamos lecciones de las situaciones penosas o costosas a causa de dicha carencia de conciencia. Pagamos quebrando el emprendimiento, jalando cursos o despilfarrando ahorros. La cotidianeidad prodiga oportunidades, pero también espeta riesgos, y maduramos aplicando el raciocinio. Atrás quedan las poses infantiles.

Lo mismo sucederá si renunciamos a un compromiso asumido o cuestionamos resultados apelando a bases inexistentes. Ambos acontecimientos ejemplifican el incumplimiento en las obligaciones aceptadas libremente. Apartarse de la posición ganada, sacarle la vuelta a reglas o permanecer apelando lo sentenciado, es como estar de acuerdo en que, de darme la gana, incumplo mis tareas.

En aquellos incidentes en que optar por detenerme o persistir tiene efectos únicamente para mí o que yo los puedo resarcir de modo particular, se podría argüir que son válidos. De involucrar a más personas, necesitaremos al menos alcanzar acuerdos; cuando no recibir sanciones.

Habrá numerosas razones de esos procederes, relacionadas con las circunstancias enfrentadas y las particularidades de los individuos. Tozudez, ignorancia o pedantería se señalan en forma frecuente. Sin embargo, también es posible que se trate de la necesidad de figurar, mantener vigencia o de mejorar nuestras condiciones económicas. Las inseguridades internas, la negación de la verdad y la mala fe son, del mismo modo, probables.

Estas ocurrencias suceden en varios ámbitos de la vida, ya sea que hablemos de funciones laborales, relaciones amicales o de elecciones populares; en todas ellas deberemos tomar providencias. La confianza mutua se obtiene sincerando intereses y contrastándolos a los del resto, en suma, haciendo un ejercicio de transparencia y rendición de cuentas.

De quedarnos desconociendo el real origen de esas posturas, analizaremos, juzgaremos y sentenciaremos de acuerdo a lo que intuimos, aplicando los sesgos, las simpatías y los engreimientos o la arrogancia que nos caracterizan.


Escrito por

Pedro Casusol

Consultas y colaboraciones a pedrocasusol@gmail.com


Publicado en

bebedor de absenta

arte, música, cine y literatura.