sabe usar la IA

La era de los Supersónicos se acerca

Escuchamos anuncios que van desde drones de reparto a domicilio hasta jugadores mecánicos de pimpón hábiles para ganarle a campeones de carne y hueso, pasando por miríadas de aplicaciones de todo tipo

Publicado: 2026-08-09

Escribe: Alfredo Coronel Zegarra

Siempre pensé que el día que creasen robots capaces de reemplazar a los plomeros sería cuando el avance hacia la sociedad de los Supersónicos se haría realidad. Bueno, gracias a la integración entre robótica e inteligencia artificial, estamos cada vez más cerca.

Los nuevos algoritmos están ayudando a las máquinas a ampliar sus aptitudes en la solución de problemas, identificación del contexto y toma de decisiones. Facilitan su autonomía.

Escuchamos anuncios que van desde drones de reparto a domicilio hasta jugadores mecánicos de pimpón hábiles para ganarle a campeones de carne y hueso, pasando por miríadas de aplicaciones de todo tipo. Aparecen asociadas a la agricultura, la industria o los quehaceres del hogar, dando cuenta de la aceleración del proceso de automatización en que andamos envueltos.

Esos adelantos plantean esperanzas y riesgos. Saber qué vendrá es imposible; pura especulación.

Si dichos artilugios inundaran los mercados, ¿quién generaría valor? El trabajo humano, al volverse prescindible, ya no sería la fuente de plusvalía y tampoco objeto de explotación. Entonces, las teorías económicas y políticas basadas en aquellas ideas variarían. ¿Sobrevivirían los sindicatos? Sin necesidad de gente laborando, quizá la reducción de la tasa de fecundidad dejaría de preocuparnos.

Asimismo, de ocurrir que vivamos sumergidos en la abundancia y que el dinero pierda su utilidad, como sugieren recientes predicciones, ¿de qué serviría seguir acumulándolo y cómo originaríamos riqueza? Pues, parece otro paradigma cuestionado.

Estas alteraciones significarían la desaparición de nuestro “modus vivendi”. Es lo natural; ninguno reconoceríamos la existencia en la Edad de Piedra. Mañana develaremos cómo atender las incógnitas de la educación, el emprendimiento y el ocio. ¿Qué tipos de Estados requeriremos?

Según al que preguntemos, hallaremos finales ideales y felices o distopías apocalípticas. Es aún prematuro para evaluar los progresos; los efectos que vaticinan algunos son meras transcripciones de sus demonios personales. Los tecno-autoritarismos son tan líricos como la prosperidad absoluta.

Cualquiera sea lo que nos depare el porvenir, girará en torno a lo que hagamos hoy y no a visiones interesadas. Es más seguro que moriré de complicaciones cardiovasculares antes que por autómatas desquiciados.

Igual, afirmar que programas informáticos dominarán el planeta es todavía irreal. Mantengamos la mente abierta: evolucionar es inevitable.

Lo cierto es que difícilmente las innovaciones tecnológicas determinan el futuro. Aquel dependerá más de las interconexiones y relaciones que establezcamos con el medio que nos rodea y, sin duda, entre nosotros.

En consecuencia, en lugar de temer o entusiasmarnos, aprendamos, distingamos el humo de lo tangible y apreciemos la imaginación que poseemos llevándola a la práctica. Y recordemos traer a nuestro androide favorito para que complete las tareas cotidianas.


Escrito por

Pedro Casusol

Consultas y colaboraciones a pedrocasusol@gmail.com


Publicado en

bebedor de absenta

arte, música, cine y literatura.