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Devuélveme mi manual de Carreño, que vienen las elecciones

Carreteras inacabadas, mercados cerrados injustificadamente y basura acumulada son efectos de lo que decidamos en los comicios venideros.

Publicado: 2026-09-20

Escribe: Alfredo Coronel Zegarra

En general, cuando especialistas discuten sobre la institucionalidad del país, hacen referencia a temas que al común de nosotros nos “saben” a esotéricos. Hablan del Estado de derecho, desbalances democráticos o pesos y contrapesos entre poderes, y eso, poca relación parece tener con el proceder diario. Aunque no están tan alejados como intuimos. Dichas cuestiones obedecen a acciones de seres humanos, representan principios que varios compartimos o son señales de lo que pensamos sobre los demás. Ninguna abstracción hay en eso.

Como conductores, tratando de “ganar” la luz, causamos un atolladero infernal en la intersección, impidiendo avanzar a todos; muchachos caminan por la vereda entretenidos leyendo su teléfono, tropezando y tirando al suelo a una señora mayor, mientras siguen impávidos; o vas a cambiar un billete roto a la agencia bancaria y, muy suelta de huesos, la señorita de la ventanilla te dice que vayas a canjearlo en el Banco Central de Reserva. Y, seguro, cada quien tendrá sus casos de reglas relajadas y ética anestesiada. Es la conveniencia atropellando a la convivencia.

Aquellas situaciones abren paso a la arbitrariedad de tergiversar la ley, la búsqueda de pagos ilícitos o la administración de tributos descuidada y carente de criterio. Actuamos de forma incorrecta debido a distintos motivos: educación, necesidad o solo irrespeto; producto de frenos sociales inexistentes, valores que relativizamos, modelos de liderazgo perniciosos que imitamos o referentes superficiales que aplaudimos.

Se trata menos de cortesías en desuso que del rol que tenemos como ciudadanos. Lo primero es subjetivo, lo segundo se vincula a ejercer la libertad individual con responsabilidad y a hacernos cargo de las consecuencias de los comportamientos personales.

Los lineamientos moralistas y religiosos que inundaban el manual citado en el título correspondían a su momento, casi dos siglos atrás. Pero la esencia continúa siendo asunto de coexistencia armoniosa y de involucrarnos en los quehaceres cotidianos, que muchas veces van más allá de lo que creemos que nos incumbe.

Por ejemplo, las elecciones para alcaldes y gobernadores alterarán nuestra vida, queramos o no. Carreteras inacabadas, mercados cerrados injustificadamente y basura acumulada son efectos de lo que decidamos en los comicios venideros. Fondos suele haber, solo que financian el inicio constante de obras que nunca concluyen.

Escoger al “buen vecino” no alcanza; requerimos, además de confianza, evitar mediocridad, incompetencia, leguleyadas o aprovechamiento particular. Que demos el mandato a cualquiera influirá en el destino familiar. Así, constatamos cómo el civismo se manifiesta lejos de los Carreños.

Cual espejo, las conductas propias construyen piso a piso el edificio del Estado. Entonces, ¿por qué es tan asombroso que sus resultados nos impacten?


Escrito por

Pedro Casusol

Consultas y colaboraciones a pedrocasusol@gmail.com


Publicado en

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